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sábado, 1 de marzo de 2014

Viendo el embalse de Selga de Ordás (León)


En esta ocasión nos desplazamos hacia el noroeste de la provincia de León para visitar un pequeño embalse situado en el término municipal de Santa María de Ordás. Para ello partimos de León, por la C-624. A veinte kilómetros de León tomamos el desvío hacia Rioseco de Tapia por la LE-460. Al llegar a Rioseco seguimos por la carretera LE-420 en dirección a La Magdalena. Tras pasar el desvío hacia Tapia de la Ribera y Selga de Ordás está el contraembalse de Selga de Ordás.

El contraembalse de Selgas de Ordás se encuentra situado a 30 kilómetros de la ciudad de León, muy cerca de la localidad de Selga de Ordás de la que toma su nombre. Está situado en el cauce del río Luna, por debajo del embalse de Luna que está a 19 km aguas arriba. Se comenzó a construir en el año 1961 y entró en funcionamiento en 1963.


El embalse es una pequeña presa cuyo muro tiene 232 metros de longitud y una altura sobre los pilares de 14,4 metros. Tiene una capacidad de 2,35 hm3 y ocupa una extensión de 75 ha.

El embalse se construyó, como contraembalse del pantano de Luna para proporcionar agua para el riego y para el abastecimiento a la ciudad de León. León recibe el agua de los ríos Porma y Luna. Desde Selga el agua se canaliza a través de Canal del Páramo hasta la localidad de Cimanes del Tejar. Desde allí, a través de tuberías, llega a la ciudad de León.












Cuenta con una pequeña central hidroeléctrica a pie de presa que es propiedad del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE).
El embalse desde su construcción se ha convertido en una de las principales zonas de invernada de aves acuáticas. Allí el aficionado podrá encontrar especies como el ánade azulón, la cerceta, la focha y el porrón. En las orillas es fácil distinguir garzas reales y numerosas cigüeñas.

La Fundación Patrimonio Natural ha venido realizando, en los últimos años, obras para la construcción de una senda de 140 metros y unas pasarelas para facilitar el acceso de discapacitados a la pesca. Estas obras se han completado con el establecimiento de un acceso desde la carretera LE-420 y un aparcamiento.



En el embalse se pueden encontrar hasta ocho especies distintas de peces entre las que destacan el barbo, la trucha  y el bordallo.

sábado, 6 de octubre de 2012

Embalse de Barrios de Luna en otoño (León)

















Los meses finales del año pasado y los que llevamos de éste se han caracterizado, en lo meteorológico, por la escasez de precipitaciones. Esto ha originado que las reservas hidrológicas hayan disminuido y que el agua embalsada esté en mínimos históricos. Por esta razón, en estos días, del recién inaugurado otoño, cuando los árboles comienzan a cambiar el color de sus hojas, nos hemos trasladado hasta el pantano de Barrios de Luna, uno de los más afectados por la escasez de lluvias y por la sobreexplotación a la que se ve sometido debido a la cantidad de hectáreas que riega. La capacidad de embalse se encuentra, en estos momentos, a menos de un 10% de su volumen total


La política hidráulica de pasado siglo XX se basó en la realización de grandes obras hidráulicas encaminadas, básicamente, a aumentar la superficie de tierras de regadío y, en consecuencia, la productividad del sector agrícola, y a proporcionar recursos para el suministro eléctrico con el fin de impulsar el desarrollo económico.

En los primeros años del siglo pasado se inician las obras de los principales pantanos y tras la Guerra Civil se desarrolla una política encaminada a la construcción de nuevos embalses. Entre 1940 y 1963 se construyeron 287 embalses a lo largo de la geografía española. Esta política hidráulica ha permitido que la capacidad de embalse de muestro país haya pasado de 100 hectómetros cúbicos a finales del siglo XIX a más 53.000 hectómetros cúbicos.


Las consecuencias positivas de esta política fueron la regulación de los cauces para prevenir inundaciones, el abastecimiento de aguas a los núcleos urbanos, el  aumento de las tierras de regadío y el aumento de la producción eléctrica, y las negativas, que muchas personas tuvieron que abandonar sus tierras, casas y modo de vida para marcharse a otros lugares e iniciar una nueva vida con unas indemnizaciones exiguas.

En la provincia de León se construyeron varios embalses. De los de mayor volumen el primero en inaugurarse fue el de Barrios de Luna que se terminó en el año 1956, tras él se inaugurarían los de Bárcena (1960), Porma (1968) y Riaño (1988).


La puesta en funcionamiento del pantano de Barrios de Luna supuso la desaparición de 15 pueblos (Arévalo, Láncara de Luna, Lagüelles, Campo de Luna, Oblanca, San Pedro de Luna, Casera, Miñena, Santa Eulalia de las Manzanas, Mirantes de Luna, Mallo de Luna, El Molinón, Casasola, La Canela y Truva). La población desalojada por el pantano se estima de más de 1.500 personas, la mayoría de las cuales abandonaron la zona.

Cuando el nivel del agua baja, además de la pared desnuda de la presa y las laderas de las montañas marcadas por los diferentes niveles señalados por la acción del agua, se pueden contemplar los restos de algunos de los pueblos que quedaron inundados por el embalse. Paredes de piedra semiderruidas delimitan el contorno de lo que fueron casas y cuadras. Es fácil distinguir las calles y las carreteras que unían las diferentes localidades, e incluso todavía se conserva algunos puentes. Las fincas, muchas de ellas perfectamente delimitadas por piedras, comienzan a recobrar el color verde que antaño las cubría.