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domingo, 11 de octubre de 2015
sábado, 1 de marzo de 2014
Viendo el embalse de Selga de Ordás (León)
En
esta ocasión nos desplazamos hacia el noroeste de la provincia de León para
visitar un pequeño embalse situado en el término municipal de Santa María de
Ordás. Para ello partimos de León, por la C-624. A veinte kilómetros de León
tomamos el desvío hacia Rioseco de Tapia por la LE-460. Al llegar a Rioseco seguimos por la carretera LE-420 en dirección a La Magdalena. Tras pasar
el desvío hacia Tapia de la Ribera y Selga de Ordás está el
contraembalse de Selga de Ordás.
El contraembalse
de Selgas de Ordás se encuentra situado a 30 kilómetros de la ciudad de León,
muy cerca de la localidad de Selga de Ordás de la que toma su nombre. Está
situado en el cauce del río Luna, por debajo del embalse de Luna que está a 19 km aguas arriba. Se comenzó a construir en el año 1961 y entró
en funcionamiento en 1963.
El embalse es
una pequeña presa cuyo muro tiene 232 metros de longitud y una altura sobre los
pilares de 14,4 metros. Tiene una capacidad de 2,35 hm3 y ocupa una extensión de 75 ha.
El embalse
se construyó, como contraembalse del pantano de Luna para proporcionar agua para el riego y para el abastecimiento a la
ciudad de León. León recibe el agua de los ríos Porma y Luna. Desde Selga el
agua se canaliza a través de Canal del Páramo hasta la localidad de Cimanes del
Tejar. Desde allí, a través de tuberías, llega a la ciudad de León.
Cuenta con una
pequeña central hidroeléctrica a pie de presa que es propiedad del Instituto
para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE).
El embalse desde
su construcción se ha convertido en una de las principales zonas de invernada
de aves acuáticas. Allí el aficionado podrá encontrar especies como el ánade
azulón, la cerceta, la focha y el porrón. En las orillas es fácil distinguir
garzas reales y numerosas cigüeñas.
La Fundación
Patrimonio Natural ha venido realizando, en los últimos años, obras para la
construcción de una senda de 140 metros y unas pasarelas para facilitar el acceso de discapacitados a la
pesca. Estas obras se han completado con el establecimiento de un acceso desde
la carretera LE-420 y un aparcamiento.
En el embalse se
pueden encontrar hasta ocho especies distintas de peces entre las que destacan
el barbo, la trucha y el bordallo.
sábado, 6 de octubre de 2012
Embalse de Barrios de Luna en otoño (León)
Los meses
finales del año pasado y los que llevamos de éste se han caracterizado, en lo
meteorológico, por la escasez de precipitaciones. Esto ha originado que las
reservas hidrológicas hayan disminuido y que el agua embalsada esté en mínimos
históricos. Por esta razón, en estos días, del recién inaugurado otoño, cuando
los árboles comienzan a cambiar el color de sus hojas, nos hemos trasladado
hasta el pantano de Barrios de Luna, uno de los más afectados por la escasez de
lluvias y por la sobreexplotación a la que se ve sometido debido a la cantidad
de hectáreas que riega. La capacidad de embalse se encuentra, en estos
momentos, a menos de un 10% de su volumen total
La política
hidráulica de pasado siglo XX se basó en la realización de grandes obras hidráulicas
encaminadas, básicamente, a aumentar la superficie de tierras de regadío y, en
consecuencia, la productividad del sector agrícola, y a proporcionar recursos
para el suministro eléctrico con el fin de impulsar el desarrollo económico.
En los primeros
años del siglo pasado se inician las obras de los principales pantanos y tras
la Guerra Civil se desarrolla una política encaminada a la construcción de
nuevos embalses. Entre 1940 y 1963 se construyeron 287 embalses a lo largo de
la geografía española. Esta política hidráulica ha permitido que la capacidad
de embalse de muestro país haya pasado de 100 hectómetros cúbicos a finales del
siglo XIX a más 53.000 hectómetros cúbicos.
Las
consecuencias positivas de esta política fueron la regulación de los cauces
para prevenir inundaciones, el abastecimiento de aguas a los núcleos urbanos,
el aumento de las tierras de regadío y
el aumento de la producción eléctrica, y las negativas, que muchas personas
tuvieron que abandonar sus tierras, casas y modo de vida para marcharse a otros
lugares e iniciar una nueva vida con unas indemnizaciones exiguas.
En la provincia
de León se construyeron varios embalses. De los de mayor volumen el primero en
inaugurarse fue el de Barrios de Luna que se terminó en el año 1956, tras él se
inaugurarían los de Bárcena (1960), Porma (1968) y Riaño (1988).
La puesta en
funcionamiento del pantano de Barrios de Luna supuso la desaparición de 15
pueblos (Arévalo, Láncara de Luna, Lagüelles, Campo de Luna, Oblanca, San Pedro
de Luna, Casera, Miñena, Santa Eulalia de las Manzanas, Mirantes de Luna, Mallo
de Luna, El Molinón, Casasola, La Canela y Truva). La población desalojada por
el pantano se estima de más de 1.500 personas, la mayoría de las cuales
abandonaron la zona.
Cuando el nivel
del agua baja, además de la pared desnuda de la presa y las laderas de las
montañas marcadas por los diferentes niveles señalados por la acción del agua,
se pueden contemplar los restos de algunos de los pueblos que quedaron
inundados por el embalse. Paredes de piedra semiderruidas delimitan el contorno
de lo que fueron casas y cuadras. Es fácil distinguir las calles y las
carreteras que unían las diferentes localidades, e incluso todavía se conserva
algunos puentes. Las fincas, muchas de ellas perfectamente delimitadas por
piedras, comienzan a recobrar el color verde que antaño las cubría.
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